Anti-novena


No tengo nada en contra de la navidad, solo que prefiero no entrar a un centro comercial por esta época, comprar regalos, ver navinieve y árboles de navidad en pueblos de tierra caliente donde papá noel tiene que cambiar el abrigo por unas camisa manga sisa.
Tampoco tengo nada en contra del espíritu navideño, pero trato de no dejarme llevar por el clima de consumo y desborde económico que por estas fechas se espera que todos hagamos.

Por eso estoy a favor de quienes se replantean la navidad y vuelven a la esencia. Aunque tiene un poco de reconstrucción posmoderno, la Anti-novena aprovecha lo mejor de esta tradición para satisfacer la gula de quienes encontramos por estas fechas la excusa perfecta para meternos una sobredosis de algunos de los mejores platillos de la cocina colombiana.

Como es bien sabido por los historiadores de la gastronomía colombiana, ante las largas jornadas de trabajo a las que ha sido sometida una sociedad servilmente explotada, las comidas con altas dosis de carbohidratos son fundamentales para mantener la energía belicosa que corre por nuestras venas.

En la anti-novena no se toca la pandereta, no se peca ni reza para empatar, no se cantan villancicos y tampoco se corre el tapete de la casa para después bailar los éxitos de Joselito. La Anti-novena es un espacio para escuchar la música que se nos apetezca al rededor de una mesa con buñuelos, natilla, arepas, tamales, de pronto un chocolate y alguna bebida espirituosa. Así de sensillo.

Buen olfato

Ayer vi El Perfume, supongo que la esencia del argumento de la película intenta preservar lo que sucede en el libro. Igual eso me importa poco. No es de extrañarse porqué el libro fue un best seller y seguramente la película tendrá muy buena acogida también… a lo que voy, es a esa brillante idea de suponer ¿qué pasaría si uno llegara a este mundo con un talento especial que lo diferencie del resto de los demás?

¿Será que todos tenemos un talento oculto como el del Jean-Baptiste Grenouille? Cuantos quisimos tener visión de rayos x o leer la mente de las personas o quizás tener la fuerza de mil tigres como El Fantasma. Bueno esos talentos sobrenaturales siempre pertenecen a los héroes y personajes de la ficción, por supuesto que existen talentos más reales. Es posible que muchos nunca lleguemos a descubrir nuestros talentos y a demás demos tumbos toda la vida probando talentos que ni siquiera tenemos. Ese es el caso del albañil que nunca tuvo la posibilidad de descubrir que era un brillante músico y se quedó pegando ladrillos hasta que la cadera no le dio para más.

Quizás no tengamos ningún talento o de pronto estemos destinados a usar nuestro talento en una ocasión única y pasajera dentro de las muchas otras cosa que tenemos que hacer en la vida. No se me ocurre en este momento ningún ejemplo mas que el de otra película, Lady in the water de M. Night Shyamalan, donde un conserje de un complejo habitacional, interpretado por Paul Giamatti, debe descubrir cuál es su papel y el de sus vecinos para salvar a una chica que vive en su piscina y hace parte de un cuento de hadas.

Algo que me encantó de El Perfume es cuando Jaen-Baptiste Grenouille descubre que no tiene registrado ningún olor de si mismo y por tanto nunca será recordado por su olor, algo que en su caso es muy importante. Eso me hace pensar que quizás no sea una cuestión de talento, más bien, que estamos obstinados en alcanzar cosas que no poseemos. Es allí donde descubrimos nuestras verdaderas frustraciones y vacíos, que generalmente corresponden con nuestras metas y objetivos. Como le pasa a Grenouille: que busca preservar la escénica del amor pero nunca llega a saber que significa ser amado.